Fiorella Bianca, la Fallera Mayor de raíces cordobesas
Fiorella Bianca Martino no es una Fallera Mayor convencional. De padres argentinos oriundos de Córdoba, su historia es un relato de superación e integración. A sus 20 años, tras haber vivido de cerca las dificultades de la inmigración y el esfuerzo de una familia que empezó de cero en España, Fiorella representa hoy a la Falla Avinguda dels Furs en Lliria. En esta entrevista, nos abre el corazón sobre lo que significa ganarse su propio traje con esfuerzo personal, el protocolo que la distingue y la emoción de representar a una comunidad que la ha acogido como a una hija propia.
R.P.- Cuéntanos un poco de tu historia. ¿Cómo llega tu familia desde Argentina a Valencia?
F.M.- Mis padres son de Córdoba, Argentina. Se vinieron a España en 2001, justo antes de tener a mi hermano mayor. Vivieron un tiempo en Valencia capital, donde nací yo, y hace unos años nos mudamos a Liria. Aunque ellos veían el ambiente de las Fallas, al principio a mi madre no le llamaba tanto la atención y nunca nos centramos en la fiesta porque vivíamos en un chalet algo alejados.
R.P.- ¿Cuándo fue tu primer contacto real con la fiesta y qué sentiste?
F.M.- Fue a los nueve años. Mi madre me regaló mi primer traje y salí solo para la Ofrenda en Valencia capital para llevarle flores a la «Geperudeta». Pero la experiencia completa empezó hace unos cinco o seis años, cuando nos recomendaron buscar una falla en Liria. Elegimos la Falla Avinguda dels Furs porque vimos un ambiente muy unido, con gente de todas las edades. Una vez que entras, ya no quieres salir; es una intensidad que te atrapa.
R.P.- ¿Imaginaste alguna vez que llegarías a ostentar el cargo de Fallera Mayor?
F.M.- ¡Para nada! Fue una sorpresa total. Surgió casi como una broma que le hicimos a mi madre y, de repente, se hizo realidad. Lo más bonito es que mi «pequeñaja», mi Fallera Mayor Infantil, decidió apuntarse conmigo para compartir el año. Para mí, más que la emoción, es un cargo de responsabilidad; representas a toda una comisión y debes mantener la compostura y el protocolo en cada acto.

R.P.- Hablando de protocolos, ¿cómo vives esas diferencias culturales entre lo argentino y lo valenciano?
F.M.- La cultura valenciana es muy protocolaria, especialmente en la indumentaria y los actos. Por ejemplo, como Fallera Mayor de mi comisión, yo no puedo hacer el saludo con la mano que hace la Fallera Mayor del pueblo; hay reverencias específicas y posiciones en el escenario que se siguen a rajatabla. Es muy distinto a lo que mi madre vivía, por ejemplo, cuando bailaba flamenco de pequeña.
«La cultura valenciana es muy protocolaria, especialmente en la indumentaria y los actos»
R.P.- ¿Cómo logras combinar tus raíces argentinas con una fiesta tan local?
F.M.- De una forma muy dulce y gastronómica. En mi noche de Fallera Mayor, he organizado una cena para toda la comisión con comida puramente argentina: empanadas, alfajores y medialunas. Mi padre incluso va a invitar a Fernet y compraremos vino argentino. También quiero traer el folklore y el cuarteto; me encantaría enseñarles a bailar como yo bailaba con mi padre de pequeña. Es una integración real; en la falla a mis padres ya los conocen directamente como «el argentino» y «la argentina».
R.P.- Detrás de la alegría hay mucho esfuerzo. ¿Qué significa para ti este traje a nivel personal?
F.M.- Significa todo. Mi familia pasó momentos muy duros cuando éramos pequeños; mi padre tuvo que irse a vivir a Gales un año para traer dinero mientras mi madre nos cuidaba y trabajaba. Por eso, este año decidí trabajar yo misma al terminar mis estudios para costearme parte de los gastos y no cargarles todo a ellos. Cuando me puse mis aderezos por primera vez, sentí mucho orgullo porque es fruto de mi propio esfuerzo. Mi niña del pasado no se creería que hoy tengo este traje.
«No importa si eres extranjero o valenciano, las Fallas te acogen»
R.P.- ¿Cuál es el momento que esperas con más emoción?
F.M.- La Presentación es el día más importante, pero la Ofrenda es donde siempre acabo llorando; es un sentimiento que no se puede explicar. Y, por supuesto, la Cremà. Ese día seré una «llorona» total porque se cierra un ciclo, como el Ave Fénix que renace de sus cenizas.
R.P.- ¿Qué le dirías a otros extranjeros que viven en Valencia sobre estas fiestas?
F.M.- Que vengan y prueben. Que visiten los casales, vean los monumentos y se unan a alguna comida. No importa si eres extranjero o valenciano, las Fallas te acogen. Yo he nacido aquí, pero mis raíces están fuera, y aun así siento esta fiesta como algo propio.

