El dato definitivo de 2024 confirma la magnitud de un grave problema social: casi cuatro mil personas murieron por suicidio en España el pasado año, entre ellas 90 adolescentes y más de un millar de mujeres, unas cifras que refuerzan la urgencia de mejorar la prevención y la atención
España cerró 2024 con 3.953 muertes por suicidio, según los datos definitivos conocidos hoy. Del total, 2.902 correspondieron a hombres y 1.051 a mujeres. Entre las personas fallecidas se contabilizan 90 adolescentes, 12 de ellos menores de entre 10 y 14 años. Además, una de cada cuatro víctimas tenía más de 65 años.
Las cifras suponen una media de 11 muertes al día y vuelven a situar el suicidio como uno de los principales problemas de salud pública del país. Cada uno de estos fallecimientos representa una vida truncada y un entorno marcado por el dolor, pero también una llamada a reforzar las políticas de prevención y detección temprana.
Los expertos insisten en la importancia de trabajar para que ninguna persona llegue a pensar que no existe otra salida a su sufrimiento, que debe afrontarlo en soledad o que expresar su dolor implicará incomprensión o rechazo. La prevención pasa por el acompañamiento, el acceso a recursos adecuados y la ruptura del silencio que aún rodea al suicidio.
Dar voz a las personas supervivientes y a los familiares que han perdido a un ser querido es otra de las claves para comprender la profundidad de este problema. Escuchar sus testimonios permite atender mejor sus necesidades, perder el miedo a hablar de suicidio, tejer redes de apoyo y reclamar un sistema de prevención y atención más eficaz y humano.
Las cifras de 2024 vuelven a interpelar a toda la sociedad. La información responsable, capaz de generar esperanza y de contextualizar la dimensión del problema, es fundamental. La prevención del suicidio es una tarea colectiva en la que cualquier persona puede desempeñar un papel, manteniendo una mirada atenta al sufrimiento del entorno y contribuyendo a salvar vidas.
