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Matías Torres, la voz de quien hace de la música su camino

Matías Torres es un artista de Mar del Plata que combina actualmente la música con trabajos online, colaboraciones freelance y su labor en el sector inmobiliario. Sin embargo, tiene muy claro cuál es su verdadero motor: la música. Tras haber pasado recientemente por Benidorm, nos atiende desde Argentina para compartir su recorrido, sus influencias y la manera en que transforma vivencias, paisajes y emociones en canciones

R.P. — ¿En qué año llegaste a España?
M.T. — Estuve en Alicante en 2024 y también en Mallorca. Yo siempre viajo para allá y vivo bastante por temporadas, así que estoy un poco repartido entre España y Argentina. España es como mi segunda casa. Sobre todo en verano estuve por Alicante, desde inicios de junio más o menos.

R.P. — ¿Cómo empieza tu camino en la música en Argentina y qué te trae hasta Alicante?
M.T. — Empecé en Argentina, sobre todo después de la pandemia. Ahí sentí que quería hacer algo más serio con la música. Tocaba la guitarra muy poco, más como hobby, pero en ese momento empecé a componer y a tomármelo de otra manera. La música me fue llevando: primero hice bares en Argentina y después pude hacerlo en otros países. Cuando terminó la pandemia viajamos a España y ahí estuve tocando. Al principio tocaba a la gorra y luego empezaron a salir algunos bares, en Alicante y en Calpe, por ejemplo. Me encantó la ciudad, la gente y el ambiente.
También nos dieron un espacio para tocar y estuvimos en un bar de argentinos en Calpe. Siempre haciendo shows, bolos, y viviendo de lo que me gusta. En Calpe recuerdo un momento muy especial: decidimos tocar la guitarra sobre una piedra frente al mar, en un día espectacular. La gente empezó a cantar, a bailar, todo en la playa, sin micrófonos y sin nada. Fue un recuerdo muy fuerte para mí.

R.P. — ¿Qué parte de tu identidad argentina sigue más presente en tu música hoy?
M.T. — Me gusta mucho el rock y trato de meterle algo de eso a mis canciones. Si hablamos de identidad argentina, es difícil definirlo, porque uno podría pensar en el folklore o en otros estilos más tradicionales, pero en mi caso creo que va más por lo que soy yo y por cómo lo transmito.

R.P. — ¿Ha influido vivir temporadas en España en tu sonido y en tus letras?
M.T. — Sí, muchísimo. De hecho, tengo una canción en la que me ayudó un guitarrista argentino de Mar del Plata que trabaja mucho el flamenco. Es muy profesional y me ayudó a crear una base con guitarra flamenca que incorporamos a una canción. Tiene un ritmo latino, pero esa guitarra le da un toque distinto. Es una mezcla que nace mucho de esa influencia española.

R.P. — He visto que, aunque viajas en verano a España, en muchas de tus publicaciones apareces tocando en la playa o en espacios al aire libre. ¿Qué tiene ese entorno que conecta con tu música?
M.T. — A mí me encanta todo lo que tiene que ver con la playa y el verano. Acá en Mar del Plata tenemos el mar muy cerca y es un entorno con el que siempre conecté. Me gusta el calor, la energía de la gente, esa sensación de que todo fluye distinto. En España, además, hay muchos turistas de diferentes lugares y se genera una alegría especial. También me gusta mucho la naturaleza. Todo eso conecta con mi forma de sentir la música.

A veces estoy tocando simplemente por placer, sin buscar nada más, y la gente se empieza a acercar. Recuerdo una vez en la que estaba sentado tocando en la playa y un inglés quiso darme dinero. Después se acercó otra persona, y yo les decía que estaba tocando simplemente por agrado. También me pasó de cantar algo argentino, como una cumbia o un cuarteto, y que apareciera algún argentino del otro lado a sumarse enseguida. Siempre se genera algo lindo, espontáneo.

Matias T. en una de sus actuaciones. Foto cedida por el autor

R.P. — ¿Cómo cambia tu forma de interpretar cuando estás frente al mar en lugar de en un escenario tradicional?
M.T. — Creo que cada espacio tiene lo suyo. Frente al mar conecto más conmigo mismo, con algo más interior. En cambio, frente al público trato de conectar más con la gente presente. Es otro tipo de vínculo: uno es más íntimo y el otro más compartido.

R.P. — ¿Has lanzado un disco o estás publicando canciones sueltas?
M.T. — Por ahora estamos sacando canciones. Actualmente tenemos siete temas y este año lanzamos una hace poco. Este mes vamos a sacar otra nueva y además estoy preparando algo para el Mundial.
Las canciones nacen de una historia de amor, de algo que viví o incluso de historias ajenas que veo o interpreto. También a veces invento una historia y trato de plasmarla en una letra. Generalmente escribo sobre cosas románticas. Tengo una canción que se grabó en España, Soñar en grande, y ahí intenté dejar un mensaje de vida: la importancia de tener un propósito, algo que le dé sentido al camino de uno.

 

“La música acompaña y también ayuda a sanar”

 

R.P. — ¿Tu proceso creativo es más introspectivo o colaborativo?
M.T. — Generalmente es muy personal. Tengo una canción, Corazón en llamas, que escribí en una playa de España. Casi siempre compongo solo, aunque a veces recibo ayuda de familiares o personas cercanas que me dan feedback. Me gusta escuchar opiniones porque a veces otro puede ver algo que mejora una frase o una idea. Pero en esencia es un proceso bastante íntimo. Siento que tengo un propósito. No sé si a corto, mediano o largo plazo, pero me gustaría ayudar a las personas a vivir una vida más plena, o al menos a sentirse mejor con ellas mismas. Me gustaría que mi música pudiera aportar algo en ese sentido.

R.P. — ¿Crees que la música puede sanar o acompañar emocionalmente?
M.T. — La música ayuda a expresar sentimientos que a veces cuesta poner en palabras. Y poder expresar eso ya es una forma de sanar. Hoy se ve mucha ansiedad, mucha depresión, muchas emociones pesando sobre las personas. La música te ayuda a liberar parte de eso. A mí me sirve no solo para conectar con la gente, sino también conmigo mismo.

R.P. — ¿Notas diferencias entre el público de los distintos lugares donde has tocado?
M.T. — Sí, claro que hay diferencias culturales, pero en general la energía siempre fue buena. También depende mucho del lugar y de la hora. Los ingleses a veces son un poco más serios, los españoles suelen ser más fiesteros y los argentinos, cuando te encuentran en otro país, tienden a apoyarte mucho. Pero cada público vive la música a su manera. Lo que me importa es que la gente disfrute lo que hago. Así sean veinte personas, si lo sienten de verdad, eso ya me llena. Aunque si tengo que elegir, siempre digo lo mismo: la playa.

R.P. — ¿Estás trabajando en canciones nuevas o colaboraciones?
M.T. — Ahora estamos trabajando en una canción que se llama Fugaz, que habla de esos momentos breves pero especiales, de cosas que por ser fugaces no pierden su magia. También estoy preparando una canción para el Mundial de Fútbol como te mencionaba al principio, porque el fútbol me encanta. La idea este año es intentar sacar una canción por mes. Tengo muchas escritas, pero llevarlas del cuaderno a la realidad lleva tiempo.

Matías en una de sus actuaciones. Foto cedida por el autor

R.P. — Si miras hacia adelante, ¿como imaginas la evolución de tu música?
M.T. — Me gustaría ir hacia algo cada vez más acústico. Tocar en vivo es lo que más me gusta. No me gusta encasillarme en un solo género, porque me interesan muchos estilos: el rock, lo melódico, lo latino. No sé exactamente hacia dónde va a evolucionar, pero sí sé que siempre voy a hacer música que conecte con la gente.
Influencias, canciones y lugares para crear.

R.P. — Un artista que te haya marcado profundamente.
M.T. — En mi familia escuchamos mucho a Diego Torres, que siempre fue una referencia muy fuerte por influencia de mi padre. También Alejandro Sanz me marcó mucho. En algún momento también escuché bastante a Arjona, y en el rock, Gustavo Cerati. Siempre hablo desde la música, de lo que transmite cada uno en sus canciones.

 

“España siempre será mi segunda casa”

 

R.P. — ¿Qué canción tuya recomendarías a alguien que todavía no te conoce?
M.T. — Recomendaría Corazón en llamas o El simple hecho de quererte. Esta última fue mi primera canción y la saqué en España, en Alicante. La grabé en Calpe, en el departamento donde estaba viviendo. No tenía estudio, así que me encerré en el baño con el micrófono y ahí la grabé. Es una anécdota que recuerdo con mucho cariño.

R.P. — Ya que mencionas la playa en varias oportunidades: ¿amanecer o atardecer?
M.T. — Creo que el atardecer. He visto más atardeceres que amaneceres, también porque me cuesta levantarme temprano. Pero el atardecer tiene algo especial: es como el cierre del día, un momento para mirar todo lo vivido y seguir imaginando cosas nuevas.

R.P. — ¿Te volveremos a ver este verano?
M.T. — Puede que este verano cambie de destino, todavía no está definido. Pero a España sí tengo pensado volver, porque allí tengo amigos, gente cercana y también he trabajado. Además, mi bisabuelo vino de España y tengo familia en Andalucía. Siempre trato de mantener ese vínculo. Como digo siempre, España es mi segunda casa.

 

Lorena Ávila

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