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La Panderola, el tren que unió la memoria y el progreso de Castellón

Entre 1888 y 1963, La Panderola formó parte de la vida cotidiana de Castellón de la Plana y de varios municipios de La Plana, convirtiéndose en un símbolo del transporte, el comercio y la memoria popular

La Panderola fue mucho más que un antiguo tranvía de vapor. Durante 75 años conectó Castellón de la Plana con el Grao y con localidades como Almassora, Vila-real, Onda, Burriana y el puerto de Burriana, facilitando el desplazamiento de personas y el transporte de mercancías en una época clave para el desarrollo económico de la provincia.

Su nombre, “Panderola”, que en valenciano significa cucaracha, quedó ligado al color oscuro de sus locomotoras de vapor y a su particular forma de avanzar. Con el paso del tiempo, aquel tren pequeño y popular se convirtió en una imagen entrañable para varias generaciones de castellonenses.

A través de sus vías viajaron trabajadores, estudiantes, familias y productos como la naranja o materiales vinculados a la actividad industrial y comercial de la zona. Su recorrido no solo acercaba pueblos y ciudades, sino que también conectaba la huerta, la industria y el puerto, contribuyendo al crecimiento de La Plana.

Aunque dejó de circular en 1963, La Panderola continúa presente en la memoria colectiva de Castellón. Hoy, su recuerdo se mantiene vivo en el Grao, donde una locomotora y un vagón evocan la importancia de este medio de transporte que marcó una época.

La Panderola representa una parte esencial del patrimonio histórico y sentimental de Castellón: un tren que fue símbolo de progreso, cercanía y vida cotidiana.

Redacción

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